El motivo del ingreso de la curvilínea de Katty había sido un absoluto misterio para el funcionariado del Ayuntamiento de Degollado. Era la secretaria del Señor Alcalde de Degollado y escribía a máquina con dos dedos. Era la secretaria del Señor Alcalde de Degollado e ignoraba la lengua de los anglosajones. Era la secretaria del Señor Alcalde de Degollado y solo sabía apretar el botón de encendido de la computadora. No sabía usar “el word” y menos aún “el excel”.
En los pasillos del Ayuntamiento de Degollado corría el rumor acerca de que en una de las tantas noches de juerga el Señor Alcalde se había pasado de copas en el boliche de Degollado y entonces el tabernero le increpó:
—Si el señor quiere seguir siendo “de la casa” ¡me acomoda a la nena!
¿Sería cierto? Y llegó el día en que el funcionariado del Ayuntamiento de Degollado ya no pudo abocarse a la concentración en sus pertinentes tareas. Fue entonces que la F.F.A.D. (Federación de Funcionarios del Ayuntamiento de Degollado) convocó a una asamblea de carácter urgente resultando electa por unanimidad la moción esgrimida por Nerón García.
La mentada moción consistía en que un funcionario del Ayuntamiento de Degollado (resultado electo en una votación que involucrara a al funcionariado todo), se disfrazase de mujer y se mimetizase en una de las sublimes noches de juerga del boliche de Degollado, con el cometido de investigar acerca del escabroso asunto.
Acto seguido, la asamblea procedió a votar al agraciado destinado para efectuar tan magno operativo, resultando electo por unanimidad… ¡Nerón García!
Nerón García se quedó anonadado, apabullado, perplejo. Fue entonces cuando todos sus compañeros comenzaron, por cierto por primera vez en su vida, a venerarlo:
“¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! “
Ya entrada la nochecita, la salida del pájaro autómata gritando “cucú” devolvió a Nerón García de su letargo. – ¡Te voy a matar; pajarraco!- pronunció exultante, eufórico, alborozado, refiriéndose a ese pajarito de madera que sale cantando por la ventana de una casita también de madera, exactamente cada media hora.
Nerón García se cepilló los dientes mientras el espejo del baño le devolvía la imagen de un tremendo ca#ión… esa boquita pintada con labial rojo atrevido de “Maybelline” que le duraría 24 horas, significando tal menester de que al día siguiente debería de concurrir al Ayuntamiento de Degollado con los labios pintados…; una peluca rubia platinada y lacia recién adquirida en el salón de belleza de Degollado… ¡Mami dame palo que soy tu esclavo!, le habría dicho Sandro Jolie.
La cuestión es que por primera vez en su vida, la misión encomendada a Nerón García había resultado exitosa, constatándose que, efectivamente, el único talento de la curvilínea Katty, era ser la hija del tabernero de Degollado.
En los pasillos del Ayuntamiento de Degollado corría el rumor acerca de que en una de las tantas noches de juerga el Señor Alcalde se había pasado de copas en el boliche de Degollado y entonces el tabernero le increpó:
—Si el señor quiere seguir siendo “de la casa” ¡me acomoda a la nena!
¿Sería cierto? Y llegó el día en que el funcionariado del Ayuntamiento de Degollado ya no pudo abocarse a la concentración en sus pertinentes tareas. Fue entonces que la F.F.A.D. (Federación de Funcionarios del Ayuntamiento de Degollado) convocó a una asamblea de carácter urgente resultando electa por unanimidad la moción esgrimida por Nerón García.
La mentada moción consistía en que un funcionario del Ayuntamiento de Degollado (resultado electo en una votación que involucrara a al funcionariado todo), se disfrazase de mujer y se mimetizase en una de las sublimes noches de juerga del boliche de Degollado, con el cometido de investigar acerca del escabroso asunto.
Acto seguido, la asamblea procedió a votar al agraciado destinado para efectuar tan magno operativo, resultando electo por unanimidad… ¡Nerón García!
Nerón García se quedó anonadado, apabullado, perplejo. Fue entonces cuando todos sus compañeros comenzaron, por cierto por primera vez en su vida, a venerarlo:
“¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! ¡Nerón! “
Ya entrada la nochecita, la salida del pájaro autómata gritando “cucú” devolvió a Nerón García de su letargo. – ¡Te voy a matar; pajarraco!- pronunció exultante, eufórico, alborozado, refiriéndose a ese pajarito de madera que sale cantando por la ventana de una casita también de madera, exactamente cada media hora.
Nerón García se cepilló los dientes mientras el espejo del baño le devolvía la imagen de un tremendo ca#ión… esa boquita pintada con labial rojo atrevido de “Maybelline” que le duraría 24 horas, significando tal menester de que al día siguiente debería de concurrir al Ayuntamiento de Degollado con los labios pintados…; una peluca rubia platinada y lacia recién adquirida en el salón de belleza de Degollado… ¡Mami dame palo que soy tu esclavo!, le habría dicho Sandro Jolie.
La cuestión es que por primera vez en su vida, la misión encomendada a Nerón García había resultado exitosa, constatándose que, efectivamente, el único talento de la curvilínea Katty, era ser la hija del tabernero de Degollado.

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